Habla el Hambre a Macario
Hambre- ¿Qué haces ahí sentado junto a la alcantarilla?
Macario- Espero que salgan las ranas para apalcuachararlas a tablazos. Mi tía me lo ordenó.
Hambre- Imagino que las comerás!...Aunque no me espantarás con esos bichos horrorosos!
Macario- Aunque Felipa no quiera lo haré.
Hambre- Si! seguro que sí. Yo necesito que me alimentes aunque esos bichos no me agradan.
Macario- Siempre seré tu esclavo no?
Hambre- Siempre lo serás. Yo impero en tí y en muchos más, pero en tí encuentro mis preferencias porque tú no le haces asco a nada
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El Hambre pasea por la vereda. Macario aún sentado junto a la alcantarilla con la tabla en la mano lagrimea.
Tiene sueño, frío, hambre,mucha hambre. Sus tripitas croan también. Piensa y desea la leche de Felipa, aquella leche buena y dulce como la miel.
El Hambre nuevamente lo acosa, se le acerca, lo mira con odio y lo envuelve en sus brazos.
Macario siente su aliento. Aliento de pan caliente, de jugos de frutas,de exquisitos manjares. Cuando el Hambre se descuida Macario toma la tabla y la apalcuacharea a tablazos hasta hacerla añicos. Luego se come el Hambre destrozada. la traga apurado.
Nada le importan ya las ranas. Con la panza llena se va a dormir junto a Felipa. Ella tiene toda la tibieza que él necesita.
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